Archivos Mensuales: diciembre 2011

NOCHEVIEJA: ¿QUÉ DISCO PONGO?

31 de Diciembre.

Aunque relato lo que ha sucedido el día 31, imposible ocultar que en este lado del mundo hemos sido los primeros en pasar a dia 1 de enero: estamos en la zona horaria GMT+12. Los españoles tardaréis todavía 12 horas en estar en 2012.

No hemos celebrado el año nuevo de una manera especial. He intentado sustituir las uvas por cacahuetes, pero cuando he acabado de seleccionar un puñado quedaban solo 5 segundos. Marco ha pasado de líos. Todavía no ha entendido nuestra tradición de comer 12 uvas. Dice que en Italia cenan lentejas, simbolizando el dinero que quieren obtener el año entrante y lo más importante: se emborrachan. (¿Solamente ellos?).

Extrañamente tambien, por una vez, ni una llamada de teléfono, ni gritos de jubilo de los vecinos ni petardos por las calles. Realmente hay que venir en medio de la nada para darse cuenta de lo “socializado” que está esta fiesta. Aquí uno se da cuenta de que cambian pocas cosas en su vida, como en nuestro caso, sin Código 5.

¿Sin Código 5? Pues sí. Esta mañana, estando “es mallorqui” de guardia, se ha roto la driza fraccionada (ésta no llega arriba del mástil, sino justo encima del stay) en una ida de orzada con 40 nudos de viento, tirando la vela al agua. Hubo que actuar rápido.

Una vela en el agua puede bloquear el sistema de gobierno del barco, enredarse con la quilla, romper el botalón… Si no se actua con cabeza todo puede ir a peor. Tambien peligra la seguridad de uno ya que la vela tiene la tendencia a arrastrarte hasta el fondo del mar. Sin obviar los golpes varios, cortes o magulladuras en mayor o menor medida. Son muchas toneladas de agua en muchos metros cuadrados sin control. Al rozar con los timones, nuestro viejo pero amado Code 5 se ha partido en dos. Por suerte no ha bloqueado la timonería y hemos podido seguir avanzando con todo el control. Después de cortar algunas líneas que dificultaban la maniobra lo hemos visto todo más claro: Primero levantaríamos con otra driza el puño de escota para ir sacando centímetro a centímetro la vela del agua, después instalaríamos la misma maniobra que tan buenos resultados dió cuando nos falló el enrollador: un cabo desde el puño de amura hasta un winche, pero pasando por el interior del barco a traves de la escotilla de proa.

Hemos acabando doblando un candelero, pero hemos conseguido meter toda la vela a bordo. Y como siempre, la maniobra no acababa aquí. Ya sin adrenalina había que plegar la vela, desenrollar el solent, trimar, ordenar la maniobra, desmontar nuestro invento, achicar agua… Más de una hora y media en total. Seguíamos avanzando hasta Wellingtón, con Marco haciendo números y calculando el coste de llevarla a la veleria; “seguro que se arregla” le he dicho.

El regalo más preciado después del anterior calvario solo podía ser unas horas de sueño. Marco había dormido 6 horas antes, me podía devolver otras 6. Lástima que que no los haya aprovechado correctamente: he dormido fatal incluso después del episodio del dichoso código5.

Al despertarme quise ponerme los zapatos de navegar. Todavía somnoliento, ¡dudaba de como atármelos! Mis manos eran torpes y no tenían claro de cómo cruzar los cordones… Tanta chancla en Capetown y unicamente botas durante esta etapa me han hecho perder la práctica de algo imposible de olvidar como atarse los zapatos…

Y cuando el viento ha bajado hemos izado el Código3, en su bolsa desde tiempos inmemoriales. Campagne de France esta encalmado a menos de 120 millas de nuestra proa cuando llegó a estar a más de 750… Apretaremos y trimaremos solo por el honor, es casi imposible acercarse más. Hemos tenido mucha suerte de gozar de estas condiciones, pero el grupo de delante se ha beneficiado de otras que nunca nos llegaron, así que empate (más o menos).

Por lo menos el “Ocean Bulli ” ha vuelto a abrir en un día tan especial, para deleitarnos con sus mejores manjares. Vuestro cocinero preferido, o sea yo, no ha tenido que sorprender una vez más a la humanidad con sus creaciones y se ha limitado a calentar y comer. Después de buscar algunos restos más, el Menu de Nochevieja se ha compuesto de lo siguiente:“Wraps con paté, (denominación de origen desconocida) Chicken Dopiaza y Lacashire Hotpot (no liofilizados)” para Marco y Hugo respectivamente. “Cheesecake Liofilizado y 2 Ferrero Rocher” por cabeza. Agua del Mar de Tasmania.

Todo delicioso, pero como Marco ha apuntado: “no estaría precisamente orgulloso de mí mismo si la única creación que aportase al mundo fuese este cheesecake liofilizado…”¡Touché!

Hoy para despedir el año y buscando en la lista de reproducción “Huk DJ-Segunda etapa GOR”, cuadraría perfectamente: “Time is Running out” de Muse, pero creo ya la mencioné en la primera etapa.

¿Quizá “Cualquier otra parte” de Dorian?. Demasiado “popera” para la ocasión.

¿”No stress” de Laurent Wolf? No. No es estresante mi final de año. ¿”Destrangis in the night” de Estopa? mmmm podría ser…

¡Ya sé! Para despedir el año en armonía: “Why can’t we be friends”.

La misma canción que puse en una fiesta de nochevieja en Valldemossa, una vez recuperada la luz y viendo la cara del publico enfadado, tras más de una hora sin música…

Buenas noches a bordo de Financial Crisis en 40º51S, 170ºE. Os deseo de todo corazón una feliz entrada en el 2012. Disfrutad de vuestra familia y amigos vosotros que podéis. Alzad los vasos por vuestros sueños, que navegan en el Océano Pacífico…

Más que nunca recuerdo la cuenta Paypal en http://www.hugoramon.com

Y la última puesta de sol del año…

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GATO MOJADO SALADO suivi de la traduction française

30 de Diciembre.

Estoy escribiendo estas líneas sentado delante del notebook, pero a diferencia de otros días tengo la tetera, (único elemento de cocina que tenemos a bordo), entre las rodillas, solo para calentarme un poco. ¿Por qué?

Era mi turno de dormir y estaba confortablemente instalado en mi saco cuando me he despertado, notando el barco “raro”. Empiezo a conocer las necesidades del barco e incluso dormido (o durmiendo como diría Camilo Jose Cela…) me he dado cuenta que íbamos a tumbarnos y que éste no iba a recuperarse solo.  Solté con urgencia los cabos de la lona que mantiene nuestra posicion de dormir en barlovento.  Efectivamente, estábamos haciendo  un enorme “wipe out”. Al acostarme el viento era estable y me había quitado el traje de agua, pero como estaba cansado había mantenido las botas solidarias a mis pies.

Fuera, el panorama no era nada alentador. La boca del lobo. Oscuridad total. Casi no veía mis manos, solo el brillo de la espuma levantada por los 40 nudos,  comprobados en la pantalla de la electrónica.
Marco y yo nos empezamos a conocer y toda la maniobra de “recolocación” se desarrolló en silencio. Cuando el orden fue reestablecido, el barco de nuevo empezó a volar , botando encima de las olas. Éstas se resistían con furia cuando Financial Crisis las partía por la mitad. Estábamos montados en una sádica atracción de feria, mojada y con grandes baches.
Marco, sin poder soltar la caña me explicó:
“Estaba dentro haciéndome un café. Navegábamos rápido pero perfecto. De golpe han entrado 40 nudos y no me ha dado tiempo ni a tomar el segundo rizo.”
Yo: “Algo hay que hacer. Reduciré la mayor. Luego ya veremos.”
Acabé de tomar el rizo pero la cosa no calmaba. Sugerí bajar la trinqueta. Requería ir a proa: en un periquete me puse el chaleco salvavidas. Hoy más que nunca la seguridad es prioritaria a bordo, después del incidente de ayer en otro barco de la flota (……)
No tenía tiempo de ponerme el traje de agua. “Total, ya estoy algo mojado,” pensé. Craso error. Cuando llegué a proa trombas de agua me atravesaban y al instante ya no tenía ni un solo centímetro de mi cuerpo seco. Casi no podía abrir los ojos por la sal.
Financial Crisis sumergía su proa entre paquetes de agua que me desequilibraban. Solo me era posible bajar la vela a trozos y cuando el peligro se avecinaba me agarraba a lo que podía. Aun así las olas casi me pudieron varias veces.
Cuando la vela por fin estuvo asegurada en cubierta y volví al cockpit, tomé el tercer rizo de sopetón y es así como seguimos navegando ahora: código 5 y 3 rizos.

Me siento estupido. Suele pasar que, cuando falta poco para la llegada, te despistas, pierdes el control, tu rutina, tus manias. Estoy intentando en vano secar mi ropa. No tengo más recambios, mis botas están empapadas por dentro y nunca secarán. Por suerte la temperatura no es gélida pero, con tan poca ropa y mojada, tengo frío. Como explicaba he utilizado el remedio casero del té caliente. El resto del agua en la tetera y entre las piernas, a modo de brasero!

Hace unos minutos he tenido que salir de nuevo porque esta vez el barco ha trasluchado. He conseguido recuperarlo rápidamente sin mojarme demasiado. La proxima vez salgo desnudo, almenos no corro el riesgo de mojar aún más la poca ropa que llevo puesta. Cuando pille el saco de dormir, lo voy a partir en dos de lo comodo que estaré dentro.

A pesar de estos detalles estamos recuperando de nuevo millas a los grandes gurus de la vela oceánica: Campagne de France, BSL que han vuelto a quedarse encalmados. Están ya a menos de 250 y deberíamos seguir reduciendo, solo por el honor… “The Young
ones” como los llaman, han ganado merecidamente esta etapa cuando a nosotros nos quedan menos de 500 millas. Solo es una vuelta a las Baleares, lo acabo de comprobar. No está del todo mal para un barco de primera generación. En la primera etapa hubo mas de 1800 millas de diferencia entre el primero y el tercero.

Como comenté ayer, a bordo está escaseando de todo, menos, por supuesto, agua. Por lo tanto en esta recta final cambiaré la sección culinaria, lo que estamos comiendo, (que deprime y mucho), por lo que comeríamos. Marco esta durmiendo y juraría que esta soñando con un buen filete y una cerveza fria. Yo mataría por una coca de verduras, una “panada” o unos buenos “robiols de crema”.
Hemos guardado lo mejor de los restos para el menú de Año nuevo de esta noche…

Y como vamos a dar guerra hasta la línea de llegada, hoy quisiera despedirme con “7 nations army” de The White Stripes.

Buenas noches desde “Financial Crisis” en 42º24S, 165º21, planeando hasta 23 nudos, que cuanto más rapido vayamos, más Este ganemos.

Gracias a Miquel y Aina Ll. por vuestra ayuda.
Recuerdo: cuenta Paypal en http://www.hugoramon.com

 

 

30 décembre.

Comme un chat mouillé et salé

J’écris ces lignes assis devant mon notebook; contrairement à mon habitude j’ai la théière entre les genoux, (c’est le seul instrument de cuisine que nous possédons à bord), simplement pour me réchauffer un peu.

Je n’étais pas de quart et je profitais de mon sac de couchage lorsque j’ai senti le bateau un peu “bizarre”. Je commence à comprendre ses besoins et, même endormi, (Camilo José Cela aurait dit “en dormant”), j’ai compris que nous allions partir au tas et que le bateau n’allait pas s’en sortir tout seul. Je n’ai eu que le temps de rabaisser la toile à roulis qu’effectivement nous avons fait une énorme figure de style. Comme au moment de me coucher le vent était stable j’avais enlevé mon ciré, mais pas mes bottes.

Dehors le spectacle n’était pas encourageant. La gueule du loup. L’obscurité totale. Je voyais à peine mes mains et la phosphorescence de l’écume que soulevaient les 40 noeuds de vent- c’est ce que les cadrans indiquaient. Marco et moi nous commençons à bien nous connaître et la maneuvre de remise en route s’est  déroulée en silence. Une fois l’ordre rétabli le bateau a volé de nouveau en rebondissant sur la crête des vagues. Elles résistaient rageusement quand Financial Crisis les fendait en deux. Nous étions à bord d’une espèce de grand-roue liquide qui nous secouait avec sadisme.

Sans lacher la barre, Marco m’a expliqué:

-“J’étais à l’interieur en train de me faire un café. On allait vite mais bien. Et d’un coup sont rentrés 40 noeuds et je n’ai pas eu le temps de prendre un deuxième ris.”

Moi: “Il faut faire quelque chose. Je vais réduire de la toile. Après on verra.”

Même quand j’ai eu terminé de prendre le ris les choses ne se sont pas améliorées.  J’ai proposé de baisser la trinquette et pour ça il fallait aller à l’avant. J’ai enfilé en vitesse le gilet de sauvetage. Plus que jamais la sécurité à bord est prioritaire, après l’incident arrivé dans la journée de hier à un autre bateau de la flotte…. Pas pris le temps de passer le ciré. Au point où j’en suis, ai-je pensé…. Grosse erreur! Une fois à l’avant j’ai été transpercé par des trombes d’eau, pas un centimètre carré de mon corps épargné, les yeux à moitié fermés à cause du sel. La proue de Financial crisis s’enfonçait dans de grands paquets de mer qui à chaque instant me faisaient perdre l’équilibre. La voile je ne pouvais la baisser que petit à petit, quand le danger approchait je m’agrippais à ce que je  pouvais. A plusieurs reprises les vagues ont failli être les plus fortes.

Quand enfin la voile a été  bien assurée sur le pont, je suis retourné dans le cockpit, et j’ai pris le troisième ris en un tour de main. On navigue maintenant avec le code 5 et 3 ris.

Je me sens idiot. Fréquemment, à l’approche de l’arrivée, on est victime d’une distraction, on relache le contrôle, la routine, les habitudes. J’essaie sans succès de faire sécher mes habits. Je n’ai plus de rechanges, l’intérieur de mes bottes est trempé, ça n’a aucune chance de sécher. Heureusement le température n’est pas glaciale, mais avec si peu de vêtements sur le dos, qui plus est mouillés, j’ai froid. Comme je disais j’ai utilisé comme remède de grand-mère le thé bouillant. Le reste de l’eau dans la théière, celle-ci entre mes jambes, comme un brasero.

Il y a quelques minutes je suis ressorti parce que cette fois-ci le bateau partait au tas. J’ai pu vite le redresser sans trop me mouiller. La prochaine fois je sors tout nu, au moins comme ça ce que j’ai sur moi ne se trempera pas plus. Vivement le sac de couchage pour être bien douillet à l’intérieur.

Malgré ces minucies, on reprend à nouveau des milles aux grands gourous de la voile océanique: Campagne de France, et BSL, qui se retrouvent à nouveau empétolés. Ils sont à moins de 250 milles de nous et normalement on devrait réduire encore la distence, ne serait-ce que pour l’honneur…. Les “d’jeunes”, comme on les surnomme, ont gagné de façon méritée cette étape, quand il nous reste encore presque 500 milles. Ça correspond à peine à un tour des Baléares, je viens de le vérifier. Pas mal du tout pour un bateau de première génération. À la première étape, la différence entre le premier et le troisième a été de plus de 1800 milles.

Comme je disais hier, on commence à manquer de tout, sauf d’eau bien entendu. Donc dans cette fin d’étape au lieu de parler dans la rubrique culinaire de ce qu’on a mangé (trop déprimant), j’évoquerai ce qu’on aimerait bien manger. Marco est en train de dormir, et je parie qu’il rêve d’un bon steak et d’une bière fraiche. Moi je me damnerais pour une “coca” d’épinards, une “panada”(pâté à la viande) et des sablés à la crème. Nous avons gardé le meilleur des restes pour le menu du réveillon, ce soir.

Et comme on va se bagarrer jusqu’à la ligne d’arrivée, aujourd’hui je vais vous dire au revoir avec “7 nations army” de The White Stripes.

Bonne nuit du “Financial Crisis” à 42º24S, 165º21, en planning avec des pointes de 23 noeuds. Plus on avance vite, plus on gagnera de l’est..

Merci à Miquel y Aina Ll. pour votre aide..

Rappel: compte Paypal sur http://www.hugoramon.com

PAPELEO…(suivi de la traduction française).

29 de Diciembre.

Hoy, por fin comprobado que los emails que recibo desde tierra firme, único contacto con el mundo exterior, no son ni una farsa ni un producto de mi imaginación o de mi locura: nos hemos cruzado con el primer barco, desde que hace 30 dias dejamos atrás Capetown. Eso significa que detrás de este horizonte impenetrable sigue existiendo el mundo tal como lo conozco. “Bahia Grande”. Sugerente nombre para un barco mercante; según nuestro sistema AIS, tranporta mercancias peligrosas. Cuando he divisado sus luces en la oscuridad, he saltado de jubilo, como Tintín en su rudimentaria balsa salvavida de “Coke en Stock”. Cualquier observador hubiese pensado que estábamos en peligro y precisábamos ayuda, pero no. Solo eran expresiones de alguien que, de golpe, ha respirado y ha dejado escapar la tensión.

Tras este agradable episodio nos hemos sentido con fuerzas y rellenamos todo el papeleo de inmigración y aduanas para entrar legalmente en Nueva Zelanda. Y es que hacerlo con mucha antelación trae mala suerte. No quería repetir el episodio de la regata Marseille Alger, cuando chocamos contra un contenedor semihundido, arrancando toda la popa de el mini650 Emotion, todavia lejos de Argelia. Habiamos rellenado todos los formularios, teníamos los visados, pero Iñaki y yo nunca llegamos…

Veo con sorpresa, pero con alegría, que los Neozelandeses se toman muy en serio el acostaje a su país. Tienen mucha fauna y flora que preservar y cualquier agente perturbador es rechazado. Deberemos incluso vaciar nuestros tanques de lastre a cientos de millas de la costa y rellenarlos con agua neozelandesa, para así no mezclar microorganismos. Tienen suerte, con la encalmadita que hemos sufrido hace pocas horas hemos abierto las válvulas y vaciado toda el agua que nos da estabilidad y potencia en vientos de través. Incluso he llegado a pensar que el diluvio universal que sufrimos ayer pertenecía a una estrategia de descontaminación.

Pero creo que todas estas medidas serán en vano cuando las autoridades competentes inspeccionen el barco. Debería pararles el insoportable olor a pies. Si siguen en sus trece y entran, no podremos ocultar la mugre que hay en nuestro Class40. Es lo que tiene sufrir temporal tras temporal, no tirar nada por la borda y así no solo preservar las aguas neozelandesas sino todos los océanos en general… (NUNCA MAIS) Tan solo quiero llegar para hacer una limpieza más que a fondo. “Financial Crisis” se lo merece por habernos llevado hasta aquí.

Parece ser que hoy por la tarde hemos dejado de ser los más rápidos de la flota. Hemos recortado 450 millas a “Campagne de France” en pocos dias, pero ya se encuentran con vientos ligeramente más fuertes que los nuestros y nos van distanciando poco a poco otra vez. Si con nuestro barco de primera generación conseguimos llegar menos de unas razonables 24-30 horas detrás, Marco y yo estaremos mucho más que satisfechos. Lo único que tememos actualmente es retrasarnos un poco y sufrir los 50 nudos que van a llegar al estrecho de Cook. Si eso sucede, será mejor ponernos a la capa (nda: Barco parado, con la proa a las olas, equilibrado con tormentín cazado a barlovento y timón amarrado a sotavento) y esperar unas mejores condiciones meteorológicas. Debido a la acceleración del viento en la zona podríamos ser azotados por rachas de 80 nudos. No tengo especial interés en comprobar por qué llaman a Wellington “la ciudad  más ventosa del mundo”. Quizá otro día, bien calentito detrás de unas gruesas paredes, no me importe tanto y deje volar mi imaginación, transportándome de nuevo en el Océano, pero por favor, antes necesito un respiro…

A bordo la alimentación de cada día se vuelve más precaria. Estamos con cartillas de racionamiento. El “laboratorio culinario oceánico” cierra hasta la próxima etapa. Nos centramos exclusivamente en los restos que tristemente siguen a bordo. Hoy por ejemplo he descubierto que se habia perdido por el barco un “apricot crumble”. Raro porque no llevamos postres. Lo he puesto de lado para comérmelo después de mi “Beef Strogonov”. Cuando Marco se ha despertado de su siesta le ha hecho tanta ilusión que he tenido que cederle el tan preciado postre. ¡Es lo que tiene ser el capitano!

Para nosotros, en las antípodas de España ya es viernes desde hace unas horas. Que mejor que recomendar hoy “Friday I’m in love” de The Cure.

Buenas noches desde “Financial Crisis” en 44º00S, 160º27E…..

Gracias a Virginia y a Xavier por su inestimable ayuda.

Cuenta Paypal en    http://www.hugoramon.com

A continuación “reaching”mojado con 25 nudos, código5, trinqueta y “full ballast”.

29 Décembre.

VOS PAPIERS!

 

Aujourd’hui j’ai enfin la certitude que les e-mails que je reçois depuis la terre ferme ne sont ni une fiction ni le produit de mon imagination ou de mon état mental: nous avons croisé le premier bateau depuis que nous avons quitté la ville du Cap, il y a 30 jours de cela.

Donc derrière cet horizon impénétrable le monde tel que je l’ai connu continue bel et bien d’exister. “Bahía Grande”… Un nom évocateur pour un cargo; selon notre système AIS, il transporte des marchandises dangereuses. Quand j’ai aperçu ses feux de position dans la nuit, j’ai sauté de joie, comme Tintin dans le canot de survie precaire de “Coke en stock”. Un observateur non averti aurait pu penser que nous étions en péril et demandions du secours, mais pas du tout. Seulement l’expression de quelqu’un qui tout à coup respire et laisse s’échapper la tension.

Et après cet épisode agréable, nous nous sommes senti le courage de remplir enfin tous les papiers de douane et d’immigration, pour rentrer en Nouvelle Zélande en toute légalité. On dit que ça porte malheur de le faire trop à l’avance. Et je ne voulais pas qu’il nous arrive la même chose que pour la régate Marseille-Alger, quand nous avons heurté un container flottant au ras de l’eau, qui a arraché l’arrière  du Mini650 Emotion, loin encore de l’Algérie. Tous les formulaires étaient remplis, on avait les visas, mais Iñaki et moi ne sommes jamais arrivés…

Je suis agréablement surpris de voir que les Néozélandais prennent très au sérieux l’accostage à leur terre. Il ont une faune et une flore très importantes à préserver, et tout agent perturbateur est repoussé. Nous avons ainsi l’obligation de vider nos ballasts à quelques centaines de miles de la côte, et les remplir avec de l’eau néozélandaise, pour ne pas mélanger les micro-organismes. C’est bien tombé, nous avons profité de l’accalmie d’il y a quelques heures pour ouvrir les vannes et vider les tonnes d’eau qui nous apportent stabilité et puissance par vent de travers.

A mon avis, la pluis dilluvienne qui hier s’est abattue sur nous faisait partie de la même stratégie de décontamination.

Mais toutes ces mesures n’auront servi à rien quand les autorités compétentes viendront inspecter le bateau. Comme première barrière, une odeur de pieds insoutenable. Et s’ils persistent à vouloir rentrer, difficile de ne pas voir toute la crasse incrustée dans notre Class40….. C’est la conséquence logique d’avoir essuyé une tempête après l’autre, de ne rien jeter par dessus bord, afin de preserver non seulement les eaux néozélandaises mais tous les océans en général (rappelez-vous la catastrophe du Prestige en Galice et le slogan NUNCA MAIS). A peine arrivé je ferai un nettoyage plus qu’à fond. Financial Crisis mérite bien cette récompense pour nous avoir amenés jusqu’ici.

Cet après midi nous ne sommes plus les plus rapides de la flotte. En peu de jours nous avions pris 450 miles à Campagne de France, mais ils ont touché une zone avec des vents légèrement plus forts que les nôtres, et ils nous s’en vont peu à peu. Si avec notre bateau de première génération on pouvait raisonnablement toucher terre 24/30 heures après eux, pour Marco et moi ce serait  plus que satisfaisant.

La seule chose que nous craignons c’est de ne pas arriver à temps pour éviter les 50 noeuds de vent prévus dans le détroit de Cook.

Si ça nous tombe dessus, la seule chose à faire sera de nous mettre à la cape (arrêter le bateau, la proue face au vent, equilibrer avec le tourmentin bordé à contre, la barre attachée sous le vent) et attendre de meilleures conditions météo. L’accélération du vent dans cette zone pourrait nous valoir des rafales de 80 noeuds. Je n’ai aucun intêret particulier à vérifier pourquoi Welligton est surnommé “la ville la plus venteuse du monde”. Un autre jour peut-être, bien au chaud à l’abri de murs bien solides, je laisserai voler mon imagination et me transporterai mentalement sur l’Océan, mais par pitié, pour l’instant j’ai besoin de souffler.

Notre alimentation à bord devient de jour en jour plus précaire. Nous en sommes aux tickets de rationnement. Fermeture provisoire du “laboratoire culinaire océanique”. On tourne tristement avec les restes. Aujourd’hui par exemple j’ai decouvert un “Apricot crumble” qui s’était égaré dans le bateau. Bizarre, vu qu’on n’avait pas embarqué de desserts. Je l’ai mis de côté avec l’intention de le déguster après le boeuf Strogonoff. Mais quand Marco a émergé de sa sieste, ça lui a fait tellement envie que je n’ai pas pu faire autrement que de lui céder. Les privilèges du “capitano”!

Ici, aux antipodes de l’Espagne, on est vendredi depuis quelques heures. Donc le mieux que je puisse vous recommander c’est “ Friday I’m in love” de The Cure.

Bonne nuit depuis “Financial Crisis” à 44º00S, 160º27E, j’invite tous les résidents aux Baléares à écouter le vendredi 30 une communication par satellite avec Pedro Fullana sur Radio Mallorca 103,2 FM. Ce sera agréable d’être, pour quelques instants, plus près de mon archipel …

 

NOTICIAS DEL FRENTE (otro más…) suivi de la traduction française.

28 de Diciembre.

“Que vienen que vienen ohé, ohé, que vienen que vienen ohé ohé…” Es lo que querríamos que digan los Neozelandeses; por fin sentimos que vamos a llegar pronto. Nuestros softwares de navegación nos dan fechas bastante precisas y coherentes, y la meteorología parece que no va cambiar demasiado. Por si fuese poco, mientras escribo esta frase acaba de asomar el primer rayito de sol (casi 12 horas antes que en España) que timidamente se abre paso entre las nubes del frente (sí, otro más…)

Este pasado día hemos tenido la primera encalmada (relativa) desde tiempos inmemoriales; cerca de Tasmania hemos aprovechado para izar nuestro spinaker asimetrico A2. Ha supuesto un gran cambio después de pasar toda la noche del 27 al 28 con solent “a verlas venir”. Ha salido el sol y el mar ha empezado a calmarse. Y, lo más excitante que he vivido estos últimos días: Ha empezado a oler a tierra… No es producto de mi imaginación como cuando hace una semana dije que olía a Mallorca. No. Un olor a tierra, puro, libre y embriagador. Un mes en el agua sin ver tierra y oliendo
constantemente mis calcetines ha hecho que para mí fuese el aroma de la tierra prometida… Me he percatado que el Índico y el Pacífico sur tienen muchas caracteristicas y detalles propios, pero no se desmarcan por tener un olor especiíico. Los catalogaría de insípidos en este aspecto.

Cuando ya hemos tenido que dejar de soñar y volver al trabajo hemos maniobrado varias veces, trasluchando para recolocarnos y escabullirnos de una pequeña alta presión sin viento que amenazaba con dejarnos sembrarnos unas horas. Los ángulos de acercamiento hacia Wellington no eran óptimos pero “¡welcome to the sailing world!” Ya habiamos perdido la práctica de lo que es trasluchar con poco viento. A diferencia de cuando hay un vendaval, no “encalcetinamos” el asimétrico para controlarlo sino que directamente lo rotamos de un lado a otro, totalmente desplegado.
Esta maniobra no nos exime de las responsabilidades restantes: pasar la mayor, retensar burdas, ordenar la telaraña de cabos y mover todos los pesos de a bordo para equilibrar de nuevo nuestro jet privado. Media hora de arduo trabajo para dos.

Cuando ya nos hemos vuelto a enfilar hacia donde queríamos, (básicamente ganar millas al este más que hacia el norte), Marco ha ido a descansar y me he quedado al mando. Estaba al timón, absorto en mis pensamientos, repasando mentalmente la construcción de mi hipotética nueva “nave espacial” para la próxima vuelta al mundo, cuando me he girado y me he sobresaltado: El apacible día soleado se iba a convertir en un infierno. Unas nubes terroríficas estaban a punto de desatar su furia encima de nosotros. He gritado para que Marco se despertase: “ ¡bajar el asimétrico!.” Apenas lo teníamos en cubierta cuando se ha puesto a soplar otra vez de lo lindo. Nada que asustase a “estos dos curtidos navegantes” que esta etapa han hecho un “master” de temporales, pero sí un viento que hubiese podido hacer explotar nuestra vela más ligera.
Al mismo tiempo se ha puesto a diluviar y a granizar, lo que ha calado hasta los huesos al pobre Marco, que estaba durmiendo sin traje de agua. El mar se ha puesto blanco y en unos minutos la tromba de agua ha conseguido aplanar la ola residual. Algo es algo. Cuando todo pasó, el mundo nos deparó un panorama bastante curioso: un tren de nubes “hormonadas” perfectamente alineadas separaba el día soleado más espectacular del lugar lugubre al que no querría volver ni por todo el oro del mundo. (Mentira…)

Nos hemos dejado llevar al sur para conseguir más intensidad de viento durante las primeras horas, y mejor ángulo para que cuando entren los proximos 40 nudos nos hagan volar hasta la entrada de Cook Strait.
Estamos contentos. Siendo nuestro barco de primera generación somos los más rápidos todos estos últimos días; recortamos muchísimas millas con las plazas de podium. Sera imposible adelantarles, pero llegar pocas horas más tarde en vez de días querrá decir que habremos hecho bien nuestro trabajo.

He empezado a sentirme cansado, física y mentalmente. Cansado como no recuerdo haber estado en toda la regata. No pensaba con claridad, e izar el código 5 antes de irme a dormir ha acabado de reventarme. Ha sido quitarme las botas, meterme en el húmedo saco de dormir y… no me acuerdo de nada más…
Marco me ha dejado dormir hasta ahora; me he despertado pensando “¡ostia, el blog!!!”
El hambre está truncando mi tan preciado orden. Devastamos las bolsas de comida semanales como una manada de mapaches. Como quedan pocos dias, ya escasean cosas y lo que tenemos de sobra no nos gusta. Asi que en el “Pacific Bulli” he vuelto a poner mi creatividad al servicio del mundo gastrónomico moderno. Para desayunar, primero he robado una tableta de chocolate, luego he hervido agua, (que sin querer contenia una pastilla isotónica sabor limon), al agua he añadido una bolsita de té, y como no tenemos azucar he fundido la tableta de chocolate dentro del té humeante. Evidentemente, todo bien removido con la única cuchara que queda a bordo. Resultado: CHOKOLA-TÉ. ¡Delicioso!

En la seccion Huk’s DJ, creo que “Dulce introducción al caos” de Extremoduro se adapta perfectamente al día de hoy. Y una vez más, lo lamento, he hecho trampas: no la estoy escuchando en el Ipod exactamente ahora, incluso he olvidado cargarla en mi reproductor, asi que los que podáis, disfrutadla por mi…

Buenas noches desde Financial Crisis, en 44º08S, 154º55E, a menos de 900 millas de la llegada, volando a 16 nudos con código 5, trinqueta y un rizo en la mayor… Muy agradecido por las donaciones que me permiten seguir enviando el blog y las fotos por satélite…

Bolsa de comida semanal y ración diaria.

28 décembre

Nouvelles du front (un de plus…)

“Ils arrivent ohé, ohé, ils arrivent ohé ohé…” C’est ce que nous voudrions entendre de la part des Néozélandais; nous commençons à sentir que bientôt nous allons arriver. Les logiciels de navigation nous donnent des dates d’arrivée assez précises et cohérentes et de plus la météorologie ne devrait pas évoluer beaucoup. Pour couronner ça et pendant que j’écris ces lignes, le premier rayon de soleil (12 heures avant l’Espagne) vient timidement de se glisser entre les nuages du front. (Hé oui, encore un…).

Ces jours derniers nous avons eu la première accalmie (toute relative) depuis des temps immémoriaux; près de la Tasmanie nous avons hissé notre spinnaker assymétrique A2. Après avoir passé toute la nuit du 27 au 28 avec le solent “au cas oú” cela a représenté un grand changement. Le soleil a fait son apparition, la mer s’est calmée. Et nous avons senti une odeur de terre: la sensation la plus excitante que j’ai éprouvée ces derniers temps. Ce n’est pas le produit de mon imagination comme la semaine dernière quand je déclarais sentir mon île de Majorque. Non. Une odeur de terre pure, libre et enivrante. Après un mois sur l’eau avec pour seule odeur celle de mes chaussettes c’était le parfum de la terre promise… J’ai remarqué que si l’Indien et le Pacifique ont des caractéristiques propres ils ne se distinguent pas pour voir une odeur spécifique. Je les cataloguerais même d’insipides.

 

Il a bien fallu cesser de rêver et retourner au travail; nous avons empanné plusieurs fois pour nous repositionner et échapper à une petite zone de hautes pressions qui menaçait de nous empétoler. Les angles d’approche à Wellington ne sont pas optimaux mais “welcome to the sailing world!”. Nous avions déja perdu l’habitude d’empanner avec peu de vent. (par différence avec les conditions de temps dur nous n’utilisons pas la “chaussette” pour contrôler le spi mais nous le faisons passer directement d’un côté á l’autre, totalement déplié.) Cette maneuvre ne nous épargne pas pour autant le reste du boulot: faire passer la grand-voile, retendre les bastaques, ranger le fouillis de bouts et déplacer les poids d’un bord sur l’autre pour équilibrer notre jet privé. Une bonne demi-heure de travail à tous les deux.

 

Quand enfin nous avons pu enfiler la direction prévue, (gagner vers l’est plutôt qu’au nord), Marco est parti se reposer et je suis resté à la barre. Alors que j’étais perdu dans mes pensées, imaginant la construction d’un autre vaisseau spacial pour un prochain tour du monde, je me suis retourné et j’ai sursauté: la journée tranquille et ensoleillée allait tourner à l’enfer. Des nuages terrifiants étaient sur le point de déchainer leur furie sur nous. J’ai crié pour réveiller Marco. “Vite, on baisse l’assymétrique!” La voile n’était pas sur le pont que déja ça soufflait très fort. Pas assez bien sûr pour effrayer les vieux durs à cuire que nous sommes devenus après cette étape, mais suffisemment pour faire exploser cette voile légère.

En même temps la pluie et la grêle se sont chargés de tremper jusqu’aux os le pauvre Marco qui était sorti sans ciré. La mer est devenue blanche et en quelques minutes les trombes d’eau sont venues à bout de la houle résiduelle. Quand tout a été fini le monde nous offrait un panorama assez curieux: un train de nuages hormonés et parfaitement alignés séparait une magnifique journée ensoleillée d’un antre lugubre que je ne souhaiterais pas revoir pour tout l’or du monde. (C’est pas vrai…).

Nous nous sommes laissés aller un peu sud pour profiter d’une meilleure pression du vent et bénéficier d’un angle meilleur en prévision des prochains 40 noeuds qui nous ferons voler jusqu’au détroit de Cook.

Nous sommes contents. Même si notre bateau est de la première génération (des 40 pieds) nous avons été les plus rapides de la flotte ces derniers jours et nous avons regagné beaucoup de miles qui nous séparent des places de podium. Bien sûr nous ne doublerons personne mais compter notre différence avec les premiers en heures plutôt qu’en jours nous prouvera que nous avons bien fait notre travail.

Mentalement et physiquement je commence à me sentir très fatigué, beaucoup plus que je ne l’ai été durant toute l’étape. Je n’avais pas les idées claires; hisser le code 5 avant d’aller dormir m’a achevé. J’ai enlevé mes bottes, je me suis glissé dans le sac de couchage humide et… je ne me souviens de rien d’autre.

Marco m’a laissé dormir jusqu’à maintenant; je me suis réveillé en sursaut en pensant: “zut. Le blog!”

La faim a boulversé l’ordre auquel je tiens tant. Nous avons saccagé les derniers sachets hebdomadaires de nourriture comme une bande de sauvages. Comme on est au bout du voyage, certaines choses commencent à manquer, et ce qui reste en quantité appréciable ne nous dit pas grand chose. Alors au “Pacifique Bulli” j’ai recommencé à mettre ma créativité gastronomique au service du monde moderne. Pour le petit déjeuner, j’ai commencé par détourner une tablette de chocolat, puis j’ai fait bouillir de l’eau (qui contenait par erreur un comprimé isotonique au citron), j’y ai laissé infuser un sachet de thé, et comme il ne reste plus de sucre j’ai fait fondre la tablette de chocolat dans le thé fumant. Le tout bien mélangé avec LA cuillère (la seule). Résultat : du CHOCOLA-THÉ. Délicieux….

Et dans la rubrique Hugo DJ’, le morceau qui convient le mieux à la situation  c’est “ Douce introduction au chaos” du groupe Extremoduro.

Mais désolé, j’ai triché encore une fois: Je ne suis pas exactement en train de l’écouter sur l’Ipod, à vrai dire j’ai même oublié de la copier sur mon reproducteur… Vous qui en avez la possibilité, écoutez la à ma place.

Bonne nuit à bord du Financial Crisis, à 44º08S, 154º55E, à moins de 900 miles de l’arrivée, en train de voler à 16 noeuds avec le code 5, la trinquette et un ris sur la grand voile.

Je vous suis très reconnaissant pour les donations (http://www.hugoramon.com )qui me permettent d’envoyer le blog et les photos par satellite, etc.. etc.

 

COSAS QUE PASAN…(suivi de la traduction française)

27 de diciembre

Y lo que tenía que pasar…¡pasó! Otro descontrol del piloto automático a 23 nudos, cuando nos deslizábamos por la ladera de una montaña, ha acabado con la mayor entre las burdas. El impacto ha partido 3 sables de golpe. Los sables mantienen toda la vela proyectada al viento, maximizando su superficie. Un sable roto puede provocar el desgarre de una vela actuando como un cuchillo. Marco estaba en cubierta y me ha llamado inmediatamente para ponernos manos a la obra. Primero hemos bajado la mayor por completo. Nada fácil porque estaba haciendo presión contra la jarcia y el mástil; el rozamiento era bestial. Reducir velamen ha hecho el barco más inestable y ha sido una ardua tarea moverse en cubierta intentando trabajar. Cuando la mayor ha reposado por fin encima de la botavara Marco ha desmontado los casquillos que hacen de tope para deslizar hacia fuera los sables rotos. La vela al no estar plana ha complicado la misión. Mientras, yo cortaba a medida los sables que embarcamos de recambio. Solo embarcamos dos largos y hubo que optimizar y trapichear.

Acabamos exhaustos al subir de nuevo la mayor. Es la maniobra que requiere más fuerza bruta en el barco. Por seguridad hemos puesto 3 rizos y como ibamos un poco lentos hemos hecho peeling de trinqueta a solent para equilibrar un poco. No hemos sido los más rápidos hoy, pero al menos hemos solucionado un problema que nunca hubiese tenido que pasar. Vamos a tener que revisar a fondo las calibraciones de la electrónica en Wellington, no me veo así en Cabo de Hornos.

Nos estamos mal acostumbrando. Otra vez soplaba de lo lindo y las olas eran simplemente de otro planeta. A la mínima que nos parábamos estábamos a su merced: en grave peligro. Creo que la media de viento en esta etapa ha sido por lo menos de 33 nudos. Raras veces el anemómetro indica menos; ¡cuando ocurre casi nos parece una broma!

Las olas han dejado de rugir por nuestra popa: he decidido que ya era hora de cambiarme de “base layer”, la capa de ropa térmica que tenemos pegada al cuerpo. Como estos dias ya dormiamos menos abrigados, cada vez que hemos tenido que romper nuestro sueño y salir a solventar un problema técnico nos hemos mojado. Mojar el traje de agua no es un problema, pero las capas medias y térmicas tardan en secar. Y esta capa térmica, empapada de sal, no va a secar en la vida. Asi que por primera vez en un mes he hecho un cambio. Inmediatamente he notado más frio. ¿Será porque las antiguas estaban recubiertas de una capa de mugre que me mantenia calentito? Seguramente…

Soy un poco alérgico a los polvos de fibra, en seguida me pican; al cortar los sables no he podido evitar estar en contacto con ellos. Después de limpiarme bien me he untado el cuerpo de crema de culito de bebe; ¿si me va bien para otras cosas, por qué no en este caso? Y por ahora puedo asegurar que funciona…

Estamos pasando Tasmania, que tenemos a unas 65 millas. Es el pedazo de tierra más cercano que hemos tenido desde Capetown y ya nos sentimos un poco en casa… Está previsto que el viento nos dé un respiro y progresivamente estamos subiendo metros cuadrados para seguir planeando. Seguramente en unas horas subiremos el asimétrico más grande: el A2, y apostaria cualquier cosa a que nos quejaremos de falta de viento. Nunca llueve a gusto de todos!

Ya tenemos claro que no llegaremos para nochevieja, ¡más cosas para contar a los nietos! Lo duro sería llegar el día 1; todo estará cerrado y no sé si podremos tomarnos una mísera cerveza!

Hoy ha vuelto a tocar un sobre de comida no liofilizada. ¡Premio gordo! Pasta con bolas de carne. Y no secas y polvorosas, no señor. Jugosas porciones de carne con salsa de tomate que he acabado en un periquete. Recordaba esas latas de ravioli para solteros o estudiantes que venden en los supermercados, pero me ha parecido un manjar digno de dioses. He comprendido que para este plato no hacía falta malgastar preciosos ingredientes o complementos: no he desarollado mis poderes creativos para aportar al mundo una nueva receta…

Hoy presentaré una canción que mi amigo Guille, compi de habitación en Barcelona, escuchaba asiduamente: “Major Tom” de Peter Shilling. Su ordenador no funcionaba, y solo le dejaba escuchar esta canción. Le sacabamos provecho. ¡Que tiempos aquellos!

Buenas noches a bordo de Financial Crisis en 43º44S, 149º15E, donde 3 majestuosos albatros han venido a despedirnos antes de que abandonemos sus territorios…

Seguimos necesitando ayuda, nuestra cuenta Paypal en :  http://www.hugoramon.com

Un poco de desorden a bordo…

DES CHOSES QUI ARRIVENT…

27 décembre

Et ce qui devait arriver…arriva! En descendant la pente d’une montagne á 23 noeuds le pilote automatique a perdu le contrôle du bateau avec comme résultat la grand-voile au milieu des bastaques. L’impact a cassé 3 lattes forçées d’un coup. (Les lattes contrôlent la forme de la voile et lui permettent de présenter la plus grande surface au vent). Une latte cassée agit comme un couteau et peut déchirer la voile.
Marco était sur le pont; il m’a appellé aussitôt pour nous mettre au boulot.
Nous avons dû baisser entièrement cette grand-voile, ce qui n’est pas facile a cause de la pression qu’elle exerce contre le gréement et le mât. Enlever de latoile a rendu le bateau plus instable et ce n’était pas facile de se déplacer sur le pont pour travailler. Quand enfin la voile a reposé sur la bôme Marco a démonté les terminaux pour faire glisser les lattes cassées de leurs fourreaux. Mission difficile car la voile n’était jamais plane.
Pendant ce temps je coupais à la dimension les lattes de rechange; comme nous n’en avions que deux grandes j’ai improvisé.
Quand nous avons hissé à nouveau la voile nous étions crevés. C’est la maneuvre qui demande le plus de force brutale sur un bateau. Par sécurité nous avons pris trois ris et comme nous étions un peu lents nous avons changé la trinquette par le solent pour équilibrer un peu l’ensemble.
Aujourd’hui nous n’avons pas été les plus rapides mais au moins nous avons résolu un problème qui n’aurait jamais dû arriver. Il faudra revoir á fond le calibrage de l’électronique á Wellington, je ne nous imagine pas comme ça au Cap Horn.
Nous sommes en train de prendre de mauvaises habitudes; comme toujours, ça souffle très fort et les vagues sont d’une autre planète. Pour peu que l’on s’arrête nous sommes à leur merci. La vitesse moyenne du vent pendant cette étape a dû tourner autour des 33 noeuds: C’est rare que l’anémomètre indique moins et quand ça arrive on le prend comme une blague.
Comme maintenant les vagues se sont calmées derrière nous j’ai décidé que le moment était venu de changer de “base layer”, la couche de sous vêtements qui nous colle au corps. Étant donné que dernièrement nous dormions moins couverts, nous étions régulièrement trempés toutes les fois fois qu’il fallait abandonner notre sommeil pour sauter sur le pont. Un ciré mouillé n’est pas un problème, mais des sous vêtements pleins de sel ne sèchent jamais. Alors, pour la première fois depuis un mois je me suis changé. J’ai immédiatement eu plus froid. Serait-ce la crasse qui me tenait chaud? Sûrement…
Je suis allergique à la poussière de fibre de verre; en coupant les lattes je n’ai pas pu faire autrement que de m’en mettre partout et ça me pique. Alors après m’être bien lavé je me suis barbouillé le corps de crème spéciale fesses de bébés; si ça fonctionne pour eux pourquoi pas pour moi?
Je peux vous assurer maintenant que ça marche…
Nous sommes près de la Tasmanie, à 65 milles environ. C’est le morceau de terre le plus proche depuis Capetown et nous commençons à nous sentir un peu comme á la maison… Le vent va nous laisse respirer un peu et nous allons hisser de la toile peu à peu pour ne pas arrêter de planer. Dans quelques heures nous hisserons l’ A2, l’assymétrique le plus grand, mais sûr que nous allons nous plaindre du manque de vent. On n’est jamais content!

Nous savons que nous n’arriverons pas pour le réveillon du nouvel an, encore quelque chose á raconter aux petits enfants! Arriver le 1er serait dur aussi, tout étant fermé nous n’aurions même pas droit à une malheureuse bière!
Aujourd’hui la chance m’a gratifié d’un sachet de nourriture non liophylisé. Le gros lot! Des pâtes avec des boulettes de viande et de la sauce tomate que j’ai terminé d’un coup! Ça me rappelait ces boîtes de raviolis que l’on vend dans les supermarchés pour les étudiants ou les célibataires. J’ai compris que pour ce plat inutile de gâcher mes précieux condiments et autres fioritures et j’ai laissé de côté mes pouvoirs de création pour apporter au monde une recette nouvelle.
Aujourd’hui je présenterai une chanson que Guille, avec qui je partageais une chambre à Barcelonne, écoutait assidument: “Major Tom” de Peter Shilling. Son ordinateur ne fonctionnait pas et lui permettait uniquement d’entendre cette chanson.
C’était le bon temps.
Bonne nuit à bord de Financial Crisis par 43º44S, 149º15E, où 3 majestueux albatros sont venus faire leurs adieux avant que nous quittions leur territoire…

Petit rappel: nous avons besoin d’aide pour la troisième étape.
Notre compte paypal dans http://www.hugoramon.com

ÁTAME…suivi de la traduction française

26 de Diciembre.

El Oceáno Pacífico es grande, pero aun así nos vamos a cruzar con una mítica regata: La Sydney-Hobart (Tasmania). Esta regata oceánica famosísima atrae a cientos de barcos. La despide una multitud de seguidores. Se corre en tiempo compensado, pero los grandes maxis siempre van al “line honours” y luego si pueden, al record absoluto. Es tristemente famosa por los hundimientos y las desapariciones de tripulantes. Parte de la culpa la tiene el Mar de Tasmania que, en sus zonas poco profundas levanta una ola espantosa cuando los vientos del SE la azotan. Aunque cada año hay que lamentar desgracias como mínimo materiales, la edición de 1999 es considerada la peor: decenas de barcos se hundieron, muchos tripulantes perdieron la vida. Hay un libro sobre ese horror: relata la experiencia de regatistas que, gracias a la rápida actuación de la marina Australiana, sobrevivieron después de caer al agua.

Caerse al agua y contarlo es muy pero que muy raro. Hace más de 10 años dudo que tuviesen todos los elementos de seguridad personal apropiados. Tomé parte en el caso más sonado que haya oído jamás: durante la Transat 650 2005 nos cruzamos en medio del Atlántico con el navegante Christian Kargl. Pocas horas después, me asaltó un presentimiento, y de noche volví atrás hasta toparme con su barco vacío. Avancé desesperadamente en busca de una pista. Y lo encontré…. Con vida, flotando. Mi único mérito , ya que lo otro fue pura suerte, fue la maniobra de recogida. Christian dice que volvió a nacer. No llevaba ni chaleco, ni luz…  y evidentemente nada para alertar los sistemas de socorro.

Fue desde ese momento que me tomé en serio la seguridad. No quería vivir la angustia que él habia sufrido en el agua. Ver tu vida pasar mientras esperas tu momento….  A pesar de tomar todas las precauciones, nunca considero la seguridad como óptima. A veces tendemos a despistarnos… Aseguraría sin mucho riesgo a equivocarme que muchos de los navegantes que han perdido la vida en el mar, no ha sido en su viaje más largo o más peligroso, sino por un exceso de confianza durante una corta navegación costera.

El problema de la seguridad personal a bordo es la  incomodidad. La regla de oro es: “Si no quieres caerte al agua, átate”. Fácil decirlo, pero no se cumple siempre. Estar con un arnés o chaleco y unido con un cabo a bordo está bien cuando uno no se mueve, pero si se necesita maniobrar rápido, la linea de vida tiende a liarse por todas partes, a engancharse, y tú acabas tropezando. Actuar rapidamente en una maniobra es tan necesario para no ir a peor que a veces uno se encuentra a proa sin estar atado, y allí se pregunta: “¿Y ahora qué?”

En los reglamentos de  regata se exigen muchos elementos de seguridad tanto para el barco como personales. El problema es que no te pueden obligar a llevar estos últimos. En Capetown re-organicé los chalecos, los abrí y les añadí radiobalizas personales y un Mobilarm. La radiobaliza personal propaga el SOS por satélite. Aunque estés solo en medio del Oceano, en el centro de rescate sabrán que algo ha pasado y empezarán a organizar la búsqueda. Llegarán probablemente demasiado tarde. Por lo tanto nuestros ángeles de la guardia son los barcos de la zona (inexistentes) o los mismos barcos de la Global Ocean Race. Por esto entra en funcionamiento el Mobilarm que propagará el mensaje de socorro por las vhf con Dsc de los barcos a unas 50 millas a la ronda. En Financial Crisis hacemos esfuerzos bárbaros para ir siempre atados y echarle una bronca al otro si no lo cumple. Decimos: “Si me caigo yo, ajo y agua, pero no quiero ser responsable de la muerte de otro”.

Ya entramos en la recta final de la regata y vamos a levantar un poco el pie del accelerador. Estamos más cerca de Campagne de France que de Pheyesa Racing, pero es imposible que nos acerquemos más y es dificil que Pheyesa nos adelante a menos que rompamos. Por lo tanto premisa intocable: no hay que romper. Y es que el barco empieza a sufrir un poco de desgaste. Por segunda noche consecutiva volvimos ayer a hacer dos trasluchadas intempestivas con piloto automático. Las trasluchadas no controladas hacen que la mayor pase muy violentamente de lado a lado; se puede romper el mástil además de desgastar a niveles insospechados la vela; facilmente puede partirse en dos. Y 1500 millas sin mayor son imposibles de hacer…

“Por desgracia”, ahora solo con solent y dos rizos en la mayor ya volamos a 23 nudos por momentos. Hay que decir que la ola es perfecta……

Hoy hemos tenido que desalojar el restaurante debido a una tromba de agua. Estaba placidamente comiéndome un “chicken tandoori with rice liofilizado” cuando el barco ha salido disparado hacia una trasluchada. He salido volando, mi recipiente isotérmico en la mano. Llevábamos unas horas sin que ninguna ola hubiera roto en cubierta. Pués en un momento se ha compensado y he acabado sopa. Cuando he querido proseguir mi comida, la he tenido que tirar por la borda: sabía demasiado a océano salado… Tengo hambre…

He intentado no repetir grupo musical  en esta etapa, pero ya que he escrito sobre seguridad, siento la necesidad de hacerlo: “In the water”, de Sexy Sadie.

Buenas noches a bordo de Financial Crisis en 44º43S, 145º14E, pensando en si ponemos trinqueta, que acabamos de monitorizar 47 nudos otra vez…

Recordamos que necesitamos ayuda para la tercera etapa. Nuestra cuenta Paypal en :

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“ATTACHE-MOI!”

26 Décembre.
L’Océan Pacifique est immense, et pourtant nous allons nous croiser avec une régate mythique : La Sydney-Hobart (Tasmanie). Cette célèbre course au large attire des centaines de bateaux. Le départ est vu par une multitude de spectateurs. Elle se court en temps compensé, mais les grands “Maxis” recherchent toujours le “line honours”et s’ils peuvent, le record absolu. Elle a été rendue tristement cèlèbre à cause des naufrages et des équipages portés disparus. C’est que les hauts fonds de la mer de Tasmanie lèvent des vagues épouvantables quand soufflent les vents de SE. Tous les ans se produisent des accidents au minimum matériels, mais l’édition de 1999 a été la pire de toutes: des dizaines de bateaux ont coulé, et de nombreux équipiers ont perdu la vie. Un livre a été écrit sur cette tragédie, qui raconte l’expérience des survivants, sauvés d’une mort certaine grâce à la formidable action de la Marine australienne.
Tomber à l’eau et pouvoir le raconter est très très rare. Et il y a plus de10 ans je doûte fort qu’ils disposaient de tous les éléments de sécurité personnelle appropriés. J’ai quant à moi été l’un des acteurs du cas le plus étonnant que j’ai jamais entendu raconter: au cours de la Transat 650 de 2005, (en solitaire), j’ai croisé, au milieu de l’Atlantique, un autre participant à la régate, l’Autrichien Christian Kargl. Quelques heures après cette rencontre, un pressentiment m’a assailli. J’ai rebroussé chemin, et j’ai trouvé son bateau : vide. Je l’ai recherché désespérement dans la nuit. Et je l’ai retrouvé!… Vivant! Mon seul mérite -vu que le retrouver a été un coup de chance incroyable- a été d’accomplir sans erreur la manoeuvre de sauvetage. Christian dit que c’est sa deuxième naissance. Il ne portait ni gilet de sauvetage, ni lumière.. ni aucun dispositif bien sûr pour alerter les systèmes de secours.

Depuis ce jour je suis intransigeant avec la sécurité. Je ne veux pas connaitre l’angoisse qu’il a vécue dans l’eau. Voir défiler sa vie en atendant son heure.. J’ai beau prendre toutes les précautions, je ne trouve jamais que la sécurité est au top. Quelquefois on est distrait. Je mettrais ma main au feu que la plupart des marins qui ont perdu la vie en mer l’ont fait non pas au cours d’une traversée longue ou dangereuse, mais par excès de confiance pendant une navigation côtière.
Le problème de la sécurité personnelle, c’est l’incommodité. La règle d’or: “pour ne pas tomber à l’eau, il faut s’attacher” est bien facile à énoncer,
mais pas toujours respectée. Mettre un harnais ou un gilet relié a un bout, c’est très bien quand on ne bouge pas, mais dès qu’il faut manoeuvrer vite, la ligne de vie s’emmêle, se raccroche partout, et on finit par trébucher. Très souvent il faut agir avec urgence pour éviter le pire, on court vers l’avant sans être attaché, et une fois qu’on y est on se demande : “qu’est-ce que je fais, maintenant?”
Les règlements de régates exigent beaucoup d’éléments de sécurité, tant pour le bateau que personnels. C’est vrai, mais personne n’est là pour vous obliger à porter ceux-ci. Au Cap j’ai réorganisé les gilets de sauvetage, je les ai ouverts et je leur ai ajouté des radios balises personnelles et un Mobilarm. La radiobalise personnelle propage le SOS par satellite. On est au milieu de l’océan, mais le centre de sauvetage voit qu’il est arrivé quelque chose, et commence à organiser les recherches. Les secours arriveront probablement trop tard. Donc nos anges gardiens, ce sont les bateaux qui se trouvent dans notre zone- il n’y en a pas! – et les autres concurrents de la Global Ocean Race. C’est là qu’entre en jeu le Mobilarm, qui va propager le SOS par VHF avec Dsc aux bateaux à 50 milles à la ronde. Sur le Financial Crisis nous faisons des efforts énormes pour être toujours attachés et passer une engu… à l’autre s’il ne le fait pas. On se dit: ”Si je tombe à l’eau, tant pis pour moi. Mais je ne veux pas être responsable de la mort du copain.”

Nous voilà donc dans le sprint final, et nous allons lever un peu le pied. Nous sommes à moins de distance du Campagne de France que du
Pheyesa Racing, mais d’une part il va être impossible de grignoter plus sur les premiers et d’autre part il est peu probable que les seconds nous rattrapent. Sauf si nous cassions. Donc objectif incontournable : Ne PAS casser. Le bateau commence à ressentir l’usure. Pour la deuxième nuit consécutive, nous avons empanné involontairement deux fois sous pilote automatique. Les empannages intempestifs font passer avec violence la grand voile d’un côté à l’autre, au risque de casser le mât, en plus de faire terriblement souffrir la voile. Elle ne demande qu’à se déchirer en deux. Et faire les 1500 milles restants sans grand voile, impensable.
“Malheureusement”, rien qu’avec le Solent et 2 ris sur la grand voile, on vole maintenant avec des pointes de 23 noeuds.
C’est que la houle est idéale.

Aujourd’hui nous avons dû déloger notre restaurant à cause d’une trombe d’eau. Je mangeais placidemment mon “chicken tandoori with rice liofilizado” quand le bateau a empanné violemment. J’ai été ejecté avec mon récipient isothermique toujours dans la main. Ça faisait bien plusieurs heures qu’aucune vague ne s’était écrasée sur le pont. En une seconde le déficit a été comblé, et j’ai fini trempé comme une soupe. J’ai dû jeter mon repas par dessus bord, il souffrait vraiment d’un excès de sel océanique…. J’ai FAIM ………

Section musicale : Comme j’ai parlé de la sécurité, bien obligé de choisir aujourd’hui un groupe que j’avais déjà mentionné : “In the water”, de Sexy Sadie.

Bonne nuit à bord du Financial Crisis à 44º43S, 145º14E, je crois qu’on va mettre la trinquette, on vient de visualiser une fois de plus 47 noeuds
sur le moniteur.
Nous vons toujours besoin d’aide,grande ou petite, pour la troisième étape.
Compte Paypal sur: http://www.hugoramon.com

CERRADO POR NAVIDAD / suivi de la traduction française

25 Diciembre.

Hoy si me lo permitís, descansaré un poco, seré más breve. Además muchos estarán más preocupados de no salir rodando de las mesas de Navidad que  pendientes de los blogs de dos tipos al otro lado del mundo!

Por si mañana cambia a peor, quiero comentar que ya tenemos a Pheyesa Racing a la misma distancia que Campagne de France de nosotros: 450. Hemos hecho un buen trabajo; enhorabuena Financial Crisis, Marco, Flashy y Clubby, solo falta seguir así 1500 millas más.

El grupo de cabeza debería seguir sin avanzar demasiado estas próximas horas. Es casi o del todo  imposible  adelantarles, pero se hace agradable comprimir el acordeón con los de delante y aumentar la distancia con Phesheya.

Hemos estado navegando con código 5 siendo los mas rápidos de toda la flota, pero a los primeros síntomas que la diversión llegaba (racha de 40 nudos, lluvia ) hemos bajado  nuestra arma letal y desenrollado nuestro solent. Lo que tenía que ser una transición rápida se está convirtiendo en algo bastante penoso: al frente le gustan los mimos y caprichosa y aleatoriamente  nos manda vientos fuertes  para que le hagamos caso. Desde hace unas horas estamos navegando más conservadores, después de que una trasluchada involuntaria nos haya tumbado largos minutos con todo el peso a sotavento, montando un “chiquito pollo”. Nuestro castigo: mojarnos y no habernos podido secar todavía. Marco acaba de meterse en el saco de dormir con cantimploras de agua hirviendo, para al menos no pasar frío…

El arte de  negociar bien los frentes radica en saber cuando ser conservador, y observar con atención para  decidir el momento de volver a apretar. Ahora no lo tenemos muy claro: pecaremos de tranquilidad unas horas más. Por cierto , tampoco iremos despacio…

Hoy la versión mas “tapera” de El Bulli-crisis nos ha deleitado con unas lonchas de jamón “black forest” y unas almendritas bien ricas.  Seguro que por desgracia no nos hemos empachado tanto como más de uno. Quiero apostar cuánto peso he perdido durante esta etapa; aunque haya comido en abundancia, llegaré algo más ligero.

Hoy no os perdáis “time of your life” de Green Day. Sin demasiada historia para mí, es agradable para mis oidos

Buenas noches a bordo de Financial Crisis en 45º16S, 139º11E. Para los que tengan mono abajo está el video 5, desenlace de la primera etapa.

Seguimos necesitando un empujón para la siguiente etapa. Aquí nuestra cuenta Paypal en http://www.hugoramon.com

¡Gracias Françoise!

FERMÉ PENDANT NOEL

Si vous me le permettez, aujourd’hui je vais me reposer un peu et je serai bref. De plus beaucoup d’entre vous serons davantage préoccupés de se remettre des excès de table que de lire un blog sur deux types á l’autre bout du monde.

Comme on ne sait pas de quoi demain sera fait,  autant vous  faire remarquer tout de suite que nous avons maintenant Phesheya Racing derrière nous à la même distance que Campagne de France devant nous: 450milles. Bravo Financial crisis, Marco, Flashy et Clubby! Il n’y a plus qu’à continuer comme ça pendant 1500 milles!

Le groupe de tête devrait continuer à être assez lent durant les prochaines heures.  Il est hors de question d’arriver à les doubler mais c’est assez agréable de comprimer l’accordéon tout en augmentant la différence avec Phesheya.

En portant le code 5 nous avons été les plus rapides de la flotte mais aux premiers symptômes de l’approche d’une diversion (rafales de 50 nds et pluie) nous avons baissé notre arme létale et déroulé le solent. Ce qui aurait dû être une transition rapide s’est éternisé: le front n’aime pas passer inaperçu et, capricieusement , nous a envoyé des vents forts et aléatoires rien que pour se faire remarquer. Depuis plusieurs heures nous naviguons plus conservateurs, surtout depuis qu’un empannage involontaire a couché le bateau un bon moment ; un vrai cirque, tous les poids étaient sous le vent.

Comme punition nous nous sommes fait tremper, et nous n’avons encore pas pu nous sécher. Marco vient de se glisser dans son sac de couchage avec des gourdes d’eau chaude pour combattre le froid…

L’art de négocier les fronts consiste à savoir quand il faut être conservateur et à quel moment on peut recommencer à foncer. Pour l’instant c’est clair: nous avons quelques heures de tranquilité devant nous. Attention!  Ça ne veut pas dire qu’on traine!

Aujourd’hui le Bulli-Crisis dans sa version bar à tapas nous a proposé du jambon “black forest” et des amandes grillées.  Je serais curieux de savoir combien de poids j’ai perdu au cours de cette étape; même si je ne me suis pas privé de manger j’arriverai plus léger.

Musique : re ratez pas “Time of your life” de Green Day. Sans histoire pour moi, j’aime bien, c’est tout.

Bonsoir à bord de Financial Crisis par 45º16S, 139º11E. Pour ceux qui en veulent plus il y a plus bas le vidéo 5 de la première étape.

Comme nous avons besoin d’un coup de pouce pour la 3ème étape je rappelle notre compte Paypal dans  http://www.hugoramon.com

Merci Françoise!

Quinto y último vídeo de la primera etapa.

EN FRANÇAIS DANS LE TEXTE/ artículos traducidos

Famille et amis de France, nous avons déjà traduit plusieurs articles du blog.

La traduction française se trouve à la suite du texte en Espagnol et le tître de l’article mentionne qu’il est traduit. Nous essaierons de continuer, mais c’est long.

A tous, joyeux Noel et bonne lecture.

SENTIMIENTOS NAVIDEÑOS (suivi de la traduction française)

24 Diciembre

También es Navidad a bordo de Financial Crisis. Aunque estemos viviendo maravillosas aventuras, no podemos dejar de sentirnos algo envidiosos del calor familiar que os arropará durante estas horas previas a la cena de Navidad. Si no para todos tiene un significado específico, siempre es un momento de paz y tranquilidad. Lo aprovechaba para rodearme de los mios y cargarme las pilas para los meses posteriores, en los que me esperaba más soledad. Los que podéis, aprovechad… Además Palma invernal es irresistible.

Hoy ha hecho un día para recordar: cielo azul, sol, 20-25 nudos y todavía algo de frío. Todo perfecto para planear, hemos registrado las velocidades más altas de la flota. 15 nudos de media entre dos “pings” de 3 horas. Eso significa puntas de más de 20 nudos por momentos. Cuanto más al Este estemos, más tardará el nuevo frente en llegar (sí, otro más…) y más millas recorreremos en la buena dirección. Sabemos que cambiaremos pronto de A2 a A6 ya que el cielo empieza a taparse en el horizonte, con estratos gris ceniza y nubes poco definidas. La puesta de sol ha sido casi inexistente, solo un leve halo de luz entre la masa uniforme y “c’est fini”. En unas 6-12 horas tendremos lo peor y navegaremos más conservadores.

Espero no sea un temporal duro. En 2005, durante la Odisea de Ulises con Jimmy, en el mini 650, pensé que nunca volvería a celebrar una Navidad. “El mañana nunca va a llegar”, pensaba. Pasamos una noche a la capa esperando la marina francesa que nos rescataría a la fuerza. Ya habiamos volcado dos veces y lo que más nos aterraba era la espera. Saber que otra vez una ola va a derrumbarse sobre ti, saber que vas a volcar, saber que todo va a volar a tu alrededor y saber que quizá, solo quizá, va a ser la última… Me he sentido mucho mas seguro, menos a merced de las olas, estas últimas semanas en Financial Crisis que a bordo de un pequeño Mini de 6,50 metros…

Es verdad que en las regatas oceánicas prima más la estrategia, “play the big picture”, que la táctica de barco contra barco, táctica mezquina y necesaria de bahía. Hasta que no se reincorpore Sec Hayai en Punta del Este, quedamos solamente 5 barcos. Lo más inteligente y lo que está obsesionando a Marco, es mantenernos siempre entre la llegada y nuestro rival más directo, Pheseya Racing. Si quedan 2000 millas (menos) y éste se encuentra 350 millas por detrás, eso significa que debería ir un 16% más rápido durante todo el tiempo que queda para pasarnos, cosa bastante difícil. Si nos desmarcásemos mucho, bastaría que nos quedásemos encalmados un día para que nos pusiese contra las cuerdas. Solo haríamos una “locura” si los de delante se parasen mucho y vemos una posibilidad real de auparnos en el podio. Si al llegar a Wellingtón esto no ha ocurrido, habremos cumplido nuestro objetivo: llegar, y si posible, ser el primer barco de la antigua generación…

Hoy Financial Crisis se convierte en un restaurante de lujo. Cocinero residente: Hugo Adriá. Como no teníamos un menú especial hemos ido rebuscando en las bolsas de los próximos días para arranchar con lo mejor. ¡Sé que no se debe alterar el orden, pero las ganas de celebrar una buena Navidad han podido con todo! He descubierto que se ha colado un sobre con un plato NO liofilizado. Va a ser super complicado calentarlo, pues solo tenemos un cacharro que hierve agua y tiene un orificio enano. No tenemos nada que se parezca a una cazuela. Me las ingeniaré para calentar agua, ponerla en un cubo e ir sumergiendo el sobre al baño maría. Cada dos por tres deberemos renovar el agua, pero algo calentaremos!

Por lo tanto el menu navideño quedará así: -Crocante de fajita con atún en aceite -Pollo en salsa sobre alfombra de puré de patata liofilizada. Postre: Ferrero Rocher y chocolate de adviento. Bebida: agua Pacifica.

Y hoy un clásico que me hace cantar a pleno pulmón, a pesar de estar un poco tristote, lejos de los mios: “Beautiful Day” de U2. Temazo, unos gritos desafinados al timón y “on the road again…”

Buenas noches desde Financial Crisis en 44º48S, 130º33E , adaptando una frase de mi buen amigo Sven: “Celebraremos esta Navidad tan especial sin ninguna otra preocupación que el barco, las olas y el viento, mucho mejor que en tierra, donde a veces la sociedad complica demasiado las cosas o nosotros nos las complicamos demasiado por la sociedad”.

SALUD

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Por motivos técnicos colgaremos más tarde el último video de la primera etapa.

 

Noël

A bord de Financial Crisis c’est Noël, comme chez vous. On a beau vivre des aventures merveilleuses, on ne peut pas s’empêcher de regretter la chaleur du foyer. Même si Noël ne signifie pas la même chose  pour tout le monde, on le vit généralement comme un moment de paix et de tranquilité. Pour ma part c’était l’occasion de m’entourer des personnes aimées, et de recharger  les piles en prévision des mois suivants, quand il me faudrait vivre en solitude. Vous qui pouvez le faire, profitez-en… Sans compter qu’en hiver, Palma est irresistible.

 

Aujourd’hui a été une journée mémorable : ciel bleu, soleil, 20-25 noeuds, encore un peu frisquet. Parfait pour faire du planning, nous avons marqué les vitesses les plus hautes de la flotte: 15 noeuds de moyenne entre 2 “pings” de 3 heures. Ce qui veut dire des pointes de 20 noeuds par moment.

Plus on sera à l’est, plus ce nouveau front mettra de temps pour arriver sur nous (eh oui, encore un front..), et plus de milles on gagnera dans la bonne direction. Dans pas longtemps nous changerons notre A2 pour un A6, car on voit le ciel qui commence à s’assombrir à l’horizon, avec des strates couleur de cendre et des nuages peu définis. Le coucher de soleil a été pratiquement inexistant, à peine un léger halo transperçant la masse uniforme, et “finito”. Dans 6-12 heures, on va essuyer le plus gros, et donc on naviguera plus conservateur.

J’espère que ça ne sera pas une tempête trop dure. En 2005, alors que je participais avec Jimmy à l’Odyssée d’Ulysse, sur le Mini650, j’ai cru que je n’aurais plus jamais l’occasion de fêter Noël. Je pensais: “Il n’y aura pas de lendemain“. La nuit s’était passé à la cape en attendant l’arrivée de la Marine française, qui devait nous évacuer à la force. Nous avions déjà chaviré deux fois, et le plus horrible c’était l’attente. Savoir qu’une nouvelle vague allait déferler sur nous, nous faire chavirer de nouveau, faire exploser tout ce qui se trouvait encore dans le bateau, savoir que ça serait peut-être la dernière… Je me suis senti beaucoup plus en sécurité ces dernières semaines à bord du Financial Crisis, moins à la merci des vagues que sur un petit Mini de 6,50 mètres.

Il est vrai que dans les courses au large, la stratégie “play the big picture”, a plus d’importance que la tactique radine de bateau contre bateau, incontournable dans les régates côtières. Tant que le Sec Hayai n’aura pas repris la course à Punta del Este, nous ne sommes plus que 5 bateaux.  Le plus sensé, et ce qui obsède le plus Marco, c’est de nous maintenir à tout moment entre l’arrivée et notre rival le plus direct, le Pheseya Racing. Étant donné qu’il reste 2000 milles (un peu moins), et qu’ils se trouvent à 350 milles derrière nous, pour nous doubler il faudrait qu’ils aillent constamment 16 % plus vite que nous. Ce qui semble difficile. Si on cessait de les marquer pendant trop longtemps, il suffirait qu’on reste empétolés une journée pour qu’il nous serre aux talons. Donc, on ne tenterait le coup de chance que si ceux de devant s’arrêtaient suffisamment longtemps pour que nous puissions entrevoir une possibilité de faire dans les trois premiers. Si à l’arrivée à Welligton ça n’a pas pu se faire, nous aurons rempli notre objectif: arriver. Et si possible arriver premier des bateaux de l’ancienne génération.

Aujourd’hui Financial Crisis s’est transformé en restaurant de luxe. Cuisinier invité: Hugo Adriá. Comme nous n’avions pas prévu de menu spécial pour ce jour de Noël, nous avons fouillé dans les paquets des jours à venir pour en extraire le meilleur. Je sais bien que nous n’avions pas le droit, mais notre envie de faire un repas de fête a altéré la règle du jeu. Donc j’ai découvert que par erreur s’était glissé un plat NON liophilisé. On aura du mal à le réchauffer, parce qu’on ne dispose que d’un seul ustensile pour faire bouillir de l’eau, avec un orifice minuscule. Rien qui ressemble de près ou de loin à une casserole. Je trouverai le moyen de faire chauffer de l’eau, la verser dans un seau, et mettre le sachet au bain-marie. Il faudra changer l’eau chaude plusieurs fois, mais on y arrivera bien. Voici donc notre Menu de Réveillon : Croustillant mexicain avec son thon à l’huile – Poulet en sauce sur son lit de crème de pommes de terre liophilisée – Dessert : Ferrero Rocher et chocolat du calendrier de l’Avent. Boissons: eau du Pacifique.

Et pour la rubrique musicale, un classique: “Beautiful Day” de U2. Une chouette chanson, qui me fait chanter  à pleins poumons, bien qu’un peu tristounet, loin des miens. A la barre et “on the road again…”

Bonne nuit à bord du Financial Crisis en 44º48S, 130º33E, et pour paraphraser mon ami Sven : “Fêtons ce Noël si particulier sans autre souci que le bateau, les vagues et le vent, bien mieux que sur terre, là où quelquefois la société nous rend les choses trop difficiles, à moins que ce ne soit le contraire.”

A VOTRE SANTÉ

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Merci Maité

 

 

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